El sábado pasado estuve como invitado en un programa radial que atinadamente se llama “Con real y medio”: el tema primordial que semanalmente abordan sus productoras es la economía.

Se trata de tres periodistas venezolanas, cada quien especializada a su manera en el tema económico.  Si es o no “publicidad redaccional” , vulgo “palangre”, lo que hoy escribo  me importa poco porque lo pasé muy bien el rato que estuve allí y mis amigas  me dieron mucho en qué pensar. Este artículo es  pura  gratitud y reciprocidad, digamos.  El lector puede sintonizar “Con real y medio”, en vivo, cada sábado, a las 11 am,  por la frecuencia 100.7 FM de la radio del Ateneo de Caracas.

Una de las productoras se llama Marianna Párraga y yo sólo sabía de ella que había publicado en 2010 un libro estupendo sobre la Pdvsa revolucionaria. Me dio gusto  conocerla porque había leído en su oportunidad el libro – me interesa todo lo que tenga que ver con las tortuosas relaciones que durante un siglo hemos entablado el petróleo y los venezolanos – y  para irnos entendiendo, he aquí el juicio que de esa chica se hace su prologuista, Alonso Moleiro: “ Es una reportera metódica, con un envidiable acceso a fuentes noticiosas directas, casi inalcanzables para el resto de sus colegas; que ha cultivado un merecido prestigio gracias a sus enfoques precisos  y sus contundentes reportes deslastrados de posiciones previas y obsesiones políticas que, al caso, lo únicoque hacen es estorbar”.

El libro de Marianna, editado por Ediciones Punto Cero, en su colección de “no ficción” , se llama “Oro rojo”.  Marianna es, además, mamá de unos morochos; el que me tocó conocer me pareció un chamo muy nota.

Las otras dos productoras son Corina Rodríguez  Pons y Jeanne Liendo. Su plan original era abordar juntos, en plan jocoso, las ideas económicas del ciudadano Eudomar Santos pero la conversación se convirtió en un excurso coral a cuatro voces sobre muchos otros temas, en especial  la naturaleza del petroestado y los fenómenos que suelen acompañarlo.

Mis amigas destacaron el hecho singular de que, contrariando el modelo descriptivo más socorrido, el de Terry Lynn Karl,  por vez primera Venezuela se endeuda en tiempo de vacas gordas.

Y lo hace en todos los mercados, ya sea el de préstamos chinos o el mercado ordinario de capitales donde  el doctor Giordani ha terminado por colocar bonos de deuda que pagan primas semejantes a las de Ghana o Indonesia.

En una de esas, Corina llamó la atención hacia la contundencia con que, apenas semanas atrás, Giordani afirmaba que bastaba con los créditos chinos para afrontar las obligaciones de Pdvsa. De modo que Giordani ha resultado más hilarante en sus vaivenes –aunque  a un precio doloroso – que el economista Eudomar Santos.

2.-

Hace dos años, mientras trabajaba para un canal de televisión en Bogotá, logré que una sequía que duraba ya más de veinte años terminase por completo. Desde 1985 no escribìa para las tablas.

De regreso de mi trabajo, me encerraba por las noches en mi apartaco de la calle 49 , sobre la Carrera Séptima – muy cerca del Parque Nacional– a forcejear con una pieza teatral cuyo asunto me obsedía desde fines del malhadado paro petrolero, cinco años atrás.

Una leyenda urbana – falaz, como toda leyenda– hablaba de una ola de suicidios entre los ejecutivos de Pdvsa despedidos en masa. Nunca pude documentar la leyenda pero en el proceso supe de un efecto neto tan humano como puede serlo la epidemia de  rupturas  que entonces cundió entre muchas parejas de pdvsos ( él opuesto al paro, por ejemplo; ella, activista de “Gente de petróleos”).

En mi pieza “Petroleros suicidas” – a estrenarse el venidero jueves 11 en la sala Corpbanca– hay mucho más que una ruptura conyugal: no hay suicidios pero sí ocurren homicidos, extorsiones, electrocuciones… Una comedia negra, en fin; un thriller del cual, sin fingir modestia,me siento muy orgulloso, más que por el texto,  por el elenco de lujo que la encarna: Fabiola Colmenares– bella y joven actriz, joven madre, joven dirigente de una joven organización política– , el carismático Iván Tamayo, los extraordinarios actores que son DimasGonzález y el maestro Luis Abreu, padre. Dirige el inefable Héctor “Chiqui “Manrique, factótum del Grupo Actoral 80.La produce mi  entrañable amiga Carolina Rincón: la crema de la Costa Oriental del Lago.

3.-

Mis modelos inalcanzables son Arthur Miller y el señor Henrik Ibsen ( el noruego, es decir, el original Corn Flakes de Kellogg’s) y con ellos en mente he tratado de ceñirme a lo que Balzac pedía a sus novelas: contar la vida privada de las naciones.

Lo que para mí enlaza “Petroleros suicidas” con el libro de Marianna Párraga es que fue al terminar el borrador definitivo cuando pude leer “Oro rojo” y  hallar en su escrupuloso reportaje cifras y hechos que corroboraban mis intuiciones de escribidor solitario en un apartaco de Bogotá.

Me he mantenido lejos de los ensayos; Chiqui hace ocurrir cosas con los textos que caen en sus manos y esa noche, como cualquirer otro espectador, me dejaré ganar por la cruz y la delicia de asistir  al estreno de una pieza en la que intenté bordar una cruel peripecia ambientada en una  petrolera estatal. Como quien dice, la vida privada del petroestado.

Para atraer la buena suerte no llevaré pata de conejo: me pondré una corbata vino tinto.