clemente1Roberto Clemente, es cosa indiscutida, poseyó un brazo sencillamente  ultraterrreno que, combinado con su mercurial velocidad lo convirtieron en  el jardinero derecho más exitoso de todos los tiempos en eso de prevenir que un corredor llegase a la antesala en un sprint desde primera.

La excelencia defensiva en el beisbol de todos los tiempos es quizá la categoría estimativa que suscita más controversia entre legos y entendidos. Por ello, la destreza defensiva puede en muchas ocasiones exagerarse.

Ejemplo de lo dicho lo ofrece el efecto neto que tiene el brazo de un right fielder al prevenir o no que un corredor llegue a la tercera almohadilla impulsado desde la inicial con un imparable.

Clemente, es cosa indiscutida, poseyó un brazo sencillamente  ultraterrreno que, combinado con su mercurial velocidad lo convirtieron en  el jardinero derecho más exitoso de todos los tiempos en eso de prevenir que un corredor llegase a la antesala en un sprint desde primera.

 

Se ha dicho también que Reggie Jackson fue el número uno en eso de “sacar” a un corredor goloso que “se  sobreextiende” queriendo llegar a tercera base desde primera con un sencill o. Se recuerda todavía un comercial de la cerveza Coors, transmitido por la tv estadounidense, en el que se afirmaba que el brazo de Willie Mays había puesto out a “centenares de corredores” en home plate en una misma temporada.

Bueno, el hecho escueto es que no son—no pueden ser— cientos de jugadores en una temporada. He aquí las razones de Bill James, el estadìgrafo por excelencia del beisbol moderno: “ Un equipo de grandes ligas promedio acepta  unos 1000 imparables por temporada—un poco menos en tiempos en que Clemente estuvo activo—. De ese millar de sencillos, unos 100 son infield hits.  De los restantes 900, unos 270 van al jardín izquierdo, unos 360 al jardín central y otros 270 al right field.

Así, el jardinero derecho de un equipo de grandes ligas debe “cortar” unos 270 hits en una temporada, y esto sólo si participa  en todos los partidos.  Pero muchos de esos sencillos—de hecho, la mayoría—ocurren sin  corredores en primera. De los 270 sencillos que cada temporada deberá cortar un right-fielder regular típico, sólo unos 100 ocurrirán con hombre en primera. Cien terceras bases alcanzadas  desde la primera cada año es una cifra descomunal, para no hablar de cien “sacadas” en tercera, lanzando desde lo profundo del right field. Por supuesto, hay otros factores, además del brazo del jardinero: la velocidad del corredor, el “brinco” que sepa dar y la contundencia del batazo.”[1]

Las estadísticas que registran el avance en las bases con hits y que discriminan dónde van esos batazos son cosa de apenas los últimos tres lustros.

James resume como sigue lo que puede abstrarerse de ellas: “Los mejores jardineros derechos  permiten a un 35% de los corredores que parten de primera base alcanzar la tercera con un sencillo. Debemos suponer que Roberto Clemente era mejor que eso. Los peores right fielders permiten algo menos del 60%. La diferencia es de unas 25 terceras bases alcanzadas por temporada.”

En su ranking  de jardineros derechos , James coloca a Roberto Clemente en el 8º puesto, detrás de Babe Ruth  (a quien otorga la primacía), Hank Aaron, Frank Robinson, Mel Ott , Pete Rose, Tony Gwynn y Reggie Jackson.Detrás de Clemente,  la cauda incluye a Al Kaline, Dave Parker, Bobby Bonds, Dave Winfield, Reegie Smith, Dwigth Evans, Roger Maris, Rusty Staub, Harold Baines, Darryl Strawberry. ¿Latinos?:  Felipe Alou, Tony Oliva, Sammy Sosa, Rubén Sierra, Danny Tartabull, Tony Armas ( ¡en el puesto 89 de un listado de 100!), entre otros caribeños poetas menores de la antología.

Releer lo que James tiene estadísticamente que decir en contra de Clemente como superlativo en su posición no me persuadió sino de que su grandeza y su calidad indeleble como arquetipo de excelencia no puede hallarse sino donde David Maraniss fue a buscarla: en el terreno de lo simbólico y en cierta metafísica—la palabreja viene aquí como anillo al dedo—que explica el perdurable fervor que inspiran los héroes populares como lo fue Clemente.

Una  zona poblada de significaciones que desbordan el terreno del deporte-espectáculo.

 

Bogotá, 31 /12 /2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Bill James, The New Historical Baseball Abstract, The Free Press, New York, 2001.Página 793.