ruben-blades.jpg_1813825294Me lo pregunto porque, a juzgar por su extenso comentario a “Pinches ideas”, un artículo mío aparecido en El País de Madrid el pasado 29 de junio, el autor de “Plantación adentro” se ofusca por cosas …¡que nunca escribí!
Si al ocioso lector le sobrase tiempo para ello, advertirá que,  en mi artículo,  Blades no es blanco de crítica alguna de mi parte. Tampoco hallará demérito a su obra o escarnio a su persona: en mi artículo, Blades es solo el telonero − digámoslo así − de una anécdota en torno a un borracho chilango cuyo parecer sobre el nefasto papel de las ideas “de izquierda” en América Latina coincide con el mío.

Dicho de modo que hasta Rubén Blades pueda entenderlo, me interesa glosar la sabiduría infusa del borracho, no satirizar la vida y opiniones de Rubén Blades.

El tema de mi articulo es la dantesca violencia criminal que azota Venezuela, letal subproducto achacable a la revolución bolivariana de la que Blades se cuida de simpatizar abiertamente aunque tampoco a condenarla, algo que sí han hecho genuinos hombres de izquierda, como el respetado Felipe González, expresidente español. O Teodoro Petkoff, sin ir más lejos.

Blades,  sorprendentemente, toma mi artículo como pretexto de su fárrago − es obvio que a Blades se le da mejor el verso cojo que la prosa − para ubicarse en el proverbial middle of the road de las celebridades calculadoramente progresistas. O quizá se trate de algo peor y Blades, creyéndose voz de la corrección política, no sea más que vocero de lo que el finado escritor hispanoargentino Horacio Vázquez Rial llamó “la izquierda reaccionaria”.
En cualquier caso, la cosa no iba con  Blades,  y de esto el salsero panameño puede estar seguro. Pero, como demócrata venezolano, no puedo sino tomar cumplida nota de lo que el autor de “Camleón” piensa de mis compatriotas que han escogido Panamá como lugar de exilio.
Ibsen Martínez.

Bogotá, julio de 2015