San Ismaelito mártir, malandro milagroso
Durante un cóctel en la embajada británica en Caracas, hace pocos años, presencié un torneo entre varios diplomáticos latinoamericanos. Cada cual pujaba risueñamente por vindicar el puesto superlativo que su país habría alcanzado en una imaginaria y deshonrosa tabla de grados de violencia criminal: “Me perdona, pero mi país es muchísimo más violento que el suyo”
