Entries from: agosto 2010

El Pozo “Humboldt 66”

Oil is where you find it. (Anónimo petrolero)

Brendan Hatch vino a buscar petróleo en el verano del 56.

Un hombre llamado Gamal Abdel Nasser había nacionalizado en julio de ese año el Canal de Suez y creó problemas en el suministro de crudo dulce del Golfo Pérsico a las refinerías americanas. Continuar leyendo »

Fortunata y Jacinto

A Ricardo Cayuela Gally

Llevaba diecisiete meses sin trabajo cuando llamaron del canal estatal: la amante del presidente de la República se disponía a escribir el culebrón de las nueve. Necesitaban un libretista con experiencia.

—El Number One nos la mandó con una tarjeta de recomendación. Enfática, caballo. Puño y letra —dijo Fariñas, el gerente de Dramáticos.

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Un Oficio del Siglo XIX

A Juan Villoro

Un hombre entabla conversación con el barman de un hotel en México, D.F., mientras hace notas sobre los libretos de una telenovela.

Los ha puesto sobre la barra y los lee con la mitad de su atención. A ratos subraya una palabra, a ratos traza redondeles. En la conversación toma para sí el papel de quien siente gratitud por una ciudad que dice conocer muy bien pero que, en realidad, visita por primera vez.
Cuando al fin llega la pregunta: “¿Y a qué se dedica el señor?”, responde que ha venido a matar “una porción de pinches viejas”. Suena rencoroso y remeda deliberada y pendencieramente mal el acento local. El barman sonríe entonces una sonrisa de “Éste ya se puso hasta la madre” y se aparta de él sin aspereza.

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El Caza Interceptor de Delia Fiallo

A Alberto Barrera Tyzska

Un productor venezolano de telenovelas fundó, a mediados de los años setenta, un laboratorio de semiología aplicada. Buscaba acorralar la fórmula de un argumento inagotable y autosuficiente, una especie de móvil perpetuo que venciera la erosión de lo manido y el tedio anticipador del auditorio.
Necesitaba una telenovela irresistible, capaz de derrotar una y otra vez los libretos de Delia Fiallo, exitosísima escritora cubana al servicio del canal de la competencia, cuyos culebrones ganaban impasiblemente las mediciones de audiencia desde hacía ya demasiado tiempo. El productor estaba harto de doña Delia; el productor quería el arma absoluta.

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