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	<title>IBSEN Martínez</title>
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		<title>Simpatía por King Kong</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 07:48:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ibsen Martínez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con el tiempo, este relato se convirtió en el primer capítulo de una novela del autor. Siga leyendo, si le place, haciendo  click aquí.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&amp;id=340"></a><a href="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Kiko-sombrero.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1616" title="Kiko sombrero" src="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Kiko-sombrero-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><a href="http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&amp;id=340">Con el tiempo, este relato se convirtió en el primer capítulo de una novela del autor. Siga leyendo, si le place, haciendo  click aquí. </a></p>
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		<title>CREDO DE JUAN CARLOS GENÉ</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 14:40:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ibsen Martínez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Para mí el teatro ha sido siempre y sigue siendo la terca custodia de una luz para los hombres; para los que lo hacen y para quienes lo presencian; para quienes lo escriben y quienes lo corporizan; los que lo pueblan de técnicas y de artes que sintetizan las tareas más nobles y bellas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Gené-22.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1609" title="Gené 2" src="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Gené-22-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>&#8220;Para mí el teatro ha sido siempre y sigue siendo la terca custodia de una luz para los hombres; para los que lo hacen y para quienes lo presencian; para quienes lo escriben y quienes lo corporizan; los que lo pueblan de técnicas y de artes que sintetizan las tareas más nobles y bellas que los hombres han realizado. Estoy, en este tiempo, amándolo y contra él. No creo en el azar como motor de la vida, sino en su misterio. Y en todo sigo viendo causa de reverencia, invitación al asombro. El teatro presenta al hombre como es, angelical y homicida, tierno y cruel. Nunca ha sido el teatro ámbito de almibaradas visiones del hombre. Y cuando tal cosa ocurrió, sus cultores cayeron en el olvido. Permite ver a los hombres desde perspectivas que nunca ofrece la realidad; nos enseña a descubrir y amar, precisamente, lo que la realidad oculta: a comprendernos, aceptarnos y también a cuestionarnos y no aceptarnos. Ése es el sentido de este oficio y es lo que da al oficiante una nobleza y una trascendencia que casi sisiempre ignora. El teatro es reserva de la vida, en gesto de aprecio y celebración de sí misma. Es el espacio de la dignidad del hombre”.</p>
<p>(Juan Carlos Gené, 19292012).</p>
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		<title>Papeles Póstumos del Club  Gené</title>
		<link>http://ibsenmartinez.com/archives/1602</link>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 13:15:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ibsen Martínez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tengo una amiga actriz, muy guasona que, a poco de mi último cumpleaños, me dijo: “pana, últimamente todos tus cuentos comienzan diciendo  hace mucho tiempo”. En efecto, esto ocurrió hace mucho tiempo, pero aún puedo hacer que el episodio regrese a mí, vívido y fresco como un silbido.Si a usted lo deja indiferente el teatro, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Gené-21.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1604" title="Gené 2" src="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Gené-21-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>Tengo una amiga actriz, muy guasona que, a poco de mi último cumpleaños, me dijo: “pana, últimamente todos tus cuentos comienzan diciendo  hace mucho tiempo”.</p>
<p>En efecto, esto ocurrió hace mucho tiempo, pero aún puedo hacer que el episodio regrese a mí, vívido y fresco como un silbido.Si a usted lo deja indiferente el teatro, puede prescindir de esta bagatela que comienza así: El pasado lunes falleció en Buenos Aires un hombre excepcional: Juan Carlos Gené.<span id="more-1602"></span>En otra parte  ― “Hijos de Gené”, <em>El  Mundo, economía y negocios</em>, 1-2 -2012) ―, escribí lo que sigue: “Pasará mucho tiempo antes de que la cofradía de mujeres y hombres del teatro venezolano que hallaron en su magisterio las claves del oficio deje de evocar ― con asombro y gratitud ― el modo en que Gené cambió la vida de cada uno de nosotros.”</p>
<p>Mi personal evocación se remonta, en efecto,  a ese momento  en la vida de cada quien en que todo se conjuga para que subas a un vagón y no a otro. El sitio es la desaparecida sala Juana Sujo, donde Enrique Porte, un joven director teatral, ensaya una pieza mía en la que, para mi dicha de primerizo, actuaba Juan Carlos Gené. Corren los tempranos años ochenta.</p>
<p>El pana Enrique había hecho estudios teatrales en Londres, de donde se trajo muchos tics anglófilos y uno de ellos fue pretender ―fallidamente― implantar entre nosotros la costumbre de la gente de teatro angloamericana de disponer un refrigerio que acompaña el receso  en los ensayos. Durante los mismos, el público invitado a los ensayos puede departir con los actores.</p>
<p>Así, mi entrañable Carolina Puig, la asistente de dirección, estaba a cargo de los sanduchitos ¡y la cerveza!, lager y negra, para mayor parecido con un ensayo en el Drury Lane Theatre de Londres.   Al maestro Gené lo exasperaba no sólo la brejetería de un refrigerio durante el receso, sino la pretensión de Enrique de que los mirones metieran su cuchara conversando con los actores durante el receso. Sospecho que también le hinchaba el bigote la sola idea de un receso.</p>
<p>Pues bien, sucedió  que un señor comenzó a venir a los ensayos. El señor se sentaba entre el cortísimo público,  “jabado” él, cuarentón él, con pinta de contabilista fanático de La Guaira. Lo tuve por amigo de Enrique, de Carolina, de alguien del elenco o los técnicos.</p>
<p>El hombre asistía a las ocurrencias de la pieza con un interés que a mí no podía menos que enternecerme. Por supuesto, se daba con furia a la hora del refrigerio. Y tenía el detallazo de departir muy brevemente con el elenco, antes de regresar a su sillita, a vacilarse el resto del ensayo. Así, todas las noches.</p>
<p>Hubo consenso en que nuestro hombre hacía preguntas y comentarios muy atinados y pertinentes , en ocasiones, hasta  sumamente útiles acerca de la planta de movimientos, las proverbiales intenciones de cada personaje, et cétera.</p>
<p>Al paso que se acercaba la noche de estreno, se hizo patente que el experimento de Enrique terminaría por quebrar la caja chica del Taller del Actor, entre otras cosas porque los sanduchitos eran primorosas joyas hechas con panecillos de banquete, embutidos de primera y la la representación de cervezas nacionales e importadas  era estrictamente paritaria: Polar, Regional, Warsteiner, Heineken  y Budweiser.</p>
<p>El maestro Gené se las arreglaba para sustraerse al cotilleo y desaparecer durante el receso para  hacer patente así desaprobación ante aquella sifrinería anglófila. En su taller, en un montaje suyo, aquello habría sido sencillamente impensable, pero como Gené era un demócrata cabal, condescendía con los usos impuestos por Enrique, aunque sin engordarle el caldo.</p>
<p>Fumador empedernido, se las apañaba para salir al porche a fumar en su pipa  y era allí donde yo aprovechaba para abordarle y coserlo a preguntas sobre el oficio.</p>
<p>—   ¿Qué se ha creído Enrique?” ― soltaba de pronto, mirando el reloj con impaciencia―.  Toda esta  tontería de un refrigerio a la inglesa me tiene podrido.</p>
<p>Con todo, Gené tenía especial deferencia por el visitante desconocido.</p>
<p>Alguna vez lo sorprendí conversando animadamente con él. Recuerdo que el señor favorecía la Heineken por sobre la cerveza local. Llegó el momento inexorable en que las arcas del Taller del Actor no pudieron costear  más el experimento  de trasplantar costumbres del teatro londinense a la salita Juana Sujo, en Los Manolos: No more sanduchitos, no more polarcitas, no more nothing.</p>
<p>Como la noche de estreno estaba cerca, la focalizada agitación que se apodera de un grupo teatral en la recta final hizo que nadie advirtiese en qué momento nuestro desconocido dejó de venir.  Mucho menos relacionar su ausencia definitiva con el fin de los recesos con sanduchitos y cerveza.</p>
<p>Sólo después del estreno caímos en cuenta de que nadie lo había invitado y que, contra lo que cada quien pensaba, no era conocido de ninguno de nosotros. Simplemente era alguien que descubrió un sitio donde había sanduchitos y cerveza gratis todas las noches.  Me parece escucharlo al comentar el hallazgo: “Hay Heineken: todo lo que hay que  que hacer es calarse una obra de teatro insoportable.”</p>
<p>—   ¿Quién podrá ser ese tipo? ― se preguntaba Gené, muerto de la risa.</p>
<p>Mi amiga la actriz ocurrente a quien conté todo esto hace poco mientras evocábamos con júbilo y tristeza al maestro Gené, tuvo la respuesta:</p>
<p>—   Era el público.</p>
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		<title>Hijos de Gené</title>
		<link>http://ibsenmartinez.com/archives/1597</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 14:27:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ibsen Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Supe de la muerte de Juan Carlos Gené por un mensaje de texto de Héctor Manrique y en mi cabeza se formó de inmediato una frase de Martí: “Llorarlo fuera poco”. Pasará mucho tiempo antes de que la cofradía de mujeres y hombres del teatro venezolano que hallaron en su magisterio las claves del oficio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Gené1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1599" title="Gené" src="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/02/Gené1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Supe de la muerte de Juan Carlos Gené por un mensaje de texto de Héctor Manrique y en mi cabeza se formó de inmediato una frase de Martí: “Llorarlo fuera poco”.<span id="more-1597"></span></p>
<p>Pasará mucho tiempo antes de que la cofradía de mujeres y hombres del teatro venezolano que hallaron en su magisterio las claves del oficio deje de evocar ― con asombro y gratitud ― el modo en que Gené cambió la vida de cada uno de nosotros. La expresión “cambiar la vida” es la única que hoy acude a mí para ayudarme a nombrar el inabarcable legado de Gené.</p>
<p>Arrojado al exilio por la más feroz y sanguinaria dictadura militar del continente en cualquier época, Gené llegó a nuestro país a fines de los años setenta. Hablo aquí de un tiempo en el que, sin conceder nada a las magnificaciones de la nostalgia, puede decirse que Caracas vivía un momento dorado. Fue precisamente en aquel tiempo cuando en nuestra  ciudad acabaron de asentarse un público y una comunidad de talentos  genuinamente teatrales.</p>
<p>Una constelación de rudas circunstancias hizo de Caracas ni más ni menos que la estación de llegada  del talento fugitivo de las bárbaras tiranías militares que  abrumaban a Argentina, Chile y Uruguay. El aporte de Gené a esa edad de oro se condensó en la enseñanza del más misterioso de los oficios.</p>
<p>Me detengo a recordar que Gené aborrecía la palabra “teatrero”. Consideraba despectiva esa voz, puesta a circular entre nosotros por algún  miserable plumífero, porque, según pensaba él, ella oscurece lo que de noble y de arcano tiene el oficio de actor. Dramaturgo y director teatral de talla, Gené nunca se consideró otra cosa que actor y, por natural derivación de su talante, maestro de actores.</p>
<p>Por desgracia, no soy actor, pero he tenido la dicha de andar trechos de mi vida revuelto con hombres y mujeres del teatro venezolano. Todos esos admirados amigos, sin excepción, reconocen en Gené al maestro que supo dar forma a sus vocaciones muy temprano en sus vidas.  Dicho de otro modo, los ayudó a honrar sus talentos  y a encaminar brillantes carreras teatrales que, de no haber sido por Gené, bien pudieron haberse disipado en incuria o, peor aún,  encallado irremisiblemente en el desaliento.  Me cuesta imaginar un empeño más generoso.</p>
<p>Sus talleres son legendarios en la memoria de la familia teatral venezolana, pero creo que aún más lo es el modo en que, fuera del taller de actuación, obraba su enseñanza: por emanación, diría yo, por cercanía. Y lo esencial de esa enseñanza atañe a la forja de un carácter que, a riesgo de  desbarrar, llamaré “eticamente teatral”.</p>
<p>Un carácter que permite al actor honrar su oficio de modo permanente, concienzudo y minucioso, aun lejos del escenario,  muy especialmente lejos del escenario. De ese carácter ético resulta la voluntariosa austeridad de su creación mas perdudable, el Grupo Actoral 80.</p>
<p>Es singular la afición por Venezuela que mostró siempre Gené. Sin querer aquí blasonar de amigo íntimo, recuerdo que nuestras conversaciones ― conversar: otra manera que tuvo Gené de enseñar por emanación―  giraban menos en torno al teatro que a lo que a cada paso le proponía su entusiasta interés por nuestro país y sus gentes.</p>
<p>No es un hecho suficientemente conocido que el grueso de la  obra dramática de Gené fue escrita durante su fructuoso exilio en Venezuela. Una joya de la literatura dramática  en nuestra lengua ― “Golpes a mi puerta” ― fue escrita entre nosotros.   Gené era el primero en señalar que fue en Caracas, lejos de la por entonces sojuzgada Argentina,  donde talló brillantemente esa otra faceta de su arte.</p>
<p>Su fervor de Venezuela le llevó recientemente, en ocasión del atropello a que fue sometido el Ateneo de Carcas,   a condenar inequívocamente y desde la eminencia de su entereza moral,  la barbarie que el actual gobierno pretende hacer pasar  como política cultural.Y aquí me detengo, porque esto que escribo no quiere ser una exhaustiva biografía intelectual del amigo que nos ha dejado para siempre.</p>
<p>Prefiero dedicar una apostilla final a la naturaleza de la desolación que su muerte ha propagado en la familia teatral venezolana. La palabra es <em>orfandad.</em> Pero, característicamente, una orgullosa orfandad que, como toda estimación filial, nos obliga a todos los de la cofradía Gené a ser mejores so pena de fruncirle el ceño a nuestro amado e insustituible y cejijunto maestro gruñón.</p>
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		<title>El Gran Circo Chávez del Desarme Nacional</title>
		<link>http://ibsenmartinez.com/archives/1592</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 12:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ibsen Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Un AK-47 es equiparable a un libro de Eduardo Galeano. Esto piensa un &#8220;comunicador popular&#8221; del colectivo &#8220;La Piedrita&#8221; del 23 de enero. Interesante idea. Ça me fait penser… ¡Ah!,  la BBC, altavoz de los imperialistas; siempre jodiendo, siempre tergiversando. La próxima vez que un asaltante apoye el cañón de su “Glock 17” en su sien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/01/La-piedrita-niños1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1594" title="La piedrita niños" src="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/01/La-piedrita-niños1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Un AK-47 es equiparable a un libro de Eduardo Galeano. Esto piensa un &#8220;comunicador popular&#8221; del colectivo &#8220;La Piedrita&#8221; del 23 de enero. Interesante idea. <em>Ça me fait penser…</em> ¡Ah!,  la BBC, altavoz de los imperialistas; siempre jodiendo, siempre tergiversando.<span id="more-1592"></span></p>
<p>La próxima vez que un asaltante apoye el cañón de su “Glock 17” en su sien ― me refiero a la suya, lector―, haga la prueba e intente desarmarlo ofreciéndole un juguete. En lugar del Blackberry,  regálele un peluche de la acreditada marca Ocho Teddy.</p>
<p>El asalto bien puede ocurrir mientras usted se halle atascado en el tráfico caraqueño, escuchando desconsoladamente la vista aérea del caos urbano que rutinariamente desgrana el despabilado, amigable y siempre servicial Alejandro Cañizales desde “La Máquina”.</p>
<p>En ocasiones tan especiales es cuando tener un juguete en la guantera del carro puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. ¿Canje de armas por juguetes?  Exactamente eso es  lo que han propuesto, repetidas veces, Hugo Chávez y su <em>troupe</em> de excéntricos pacifistas― actores, deportistas, “onegeros”, antropólogos y sicólogos sociales―, agrupados muchos de ellos en la Comisión Presidencial para el Desarme.  Es una idea que quizá no merezca desecharse de buenas a primeras. Para examinarla, volvamos a ese instante en que el cañón de la Glock 17 golpea con apremio el vidrio de su carro.</p>
<p>Lo crucial es no perder la cabeza. Para ello es preciso que usted tome distancia y no juzgue lo que le está pasando como un asalto a mano armada, como una experiencia límite que le depara la violencia criminal latinoamericana. Considérelo, más bien, como un encuentro entre lo que los científicos sociales llaman “los excluidos” y usted.</p>
<p>Un encuentro que  puede por igual ser muy fructífero para usted y el malandro, quise decir, el excluido: lo que se dice una  negociación “win-win”. Desde luego, de usted depende  que dicha negociación no se prolongue demasiado porque un excluido motorizado, con una 9 mm en la mano  y engorilado por el crack, no es persona a quien convenga hacer perder el tiempo.</p>
<p>Así pues, desde el momento en que salga usted de su casa, déjese imbuir por un talante, digamos, <em>sociológico</em> ante lo que pueda ocurrirle “por estas calles”<em>;</em> oblíguese a <em>comprender</em> el escabroso y complejo fenómeno social que entraña la inseguridad en lugar de <em>condenarla</em> sin mayor análisis.</p>
<p>La constatación empírica de millares de casos en que el encuentro entre la exclusión y una persona decente  ha terminado con esta última tendida en la vía con once tiros en el cuerpo recomienda no clamar por su vida. Nada de “no me vayas a quebrar, pana, mira que soy padre de familia”. Tal actitud no suele conducir a nada. En realidad es una invitación  a que le peguen un tiro porque es muy alta la probabilidad de  que el excluido sea practicante de un culto necrofílico  afrocaribeño. Palo Mayombe, por ejemplo.</p>
<p>En vez de adoptar maquinalmente una lastimera actitud de temerosa sumisión, conviene más bien tener  presente que el excluido ― ese “actor armado”, como prefiere llamarlo la jerga políticamente correcta de las ONG ― es, con toda seguridad, y para todo fin práctico, un niño</p>
<p>Apele usted, pues,  a la inocencia infantil, al duendecillo lúdico que, a pesar de todos los sinsabores de la vida cerrícola, todavía puede advertirse en los ojos inyectados de sangre del asaltante. Muéstrele en todo momento las manos, no haga movimientos bruscos, hágale saber gestualmente que usted ha comprendido y está dispuesto a colaborar, que él no se irá con las manos vacías. Entonces, sólo entonces, tome el peluchito operado con baterías Duracell o cualquier otro colorido objeto de aspecto inequívocamente recreativo y, con entonación amistosa, dígale: “chamo,  te cambio tu hierro por este videojuego Pikmin 2 de plataforma Nintendo”.</p>
<p>Cuéntenos luego cómo le fue.</p>
<p>2.-</p>
<p>En cambio,  en el colectivo revolucionario La Piedrita, declaradamente dispuesto a matar por Chávez y su revolución, se ofrecen armas en lugar de juguetes; fusiles de asalto, para ser exactos.</p>
<p>Hace poco se hizo pública una foto que documenta un “acto cultural”del colectivo. La foto  muestra niños de corta edad empuñando fusiles de asalto. Os pequeños, con os rostros cubiertos con pañuelos, caracterizados  de un modo reminiscente de una banda de etarras o de sicarios de Al Quaeda en rueda de prensa, se recortan contra un fondo de consignas de inspiración guevarista.</p>
<p>El escándalo consiguiente llevó a BBC Mundo a entrevistar a varios miembros del colectivo y uno de ellos, Gustavo Borges, descrito por el redactor de BBC como “comunicador  popular”, afirmó: “Los chamos nuestros están acostumbrados a este tipo de situaciones. Ven armas todos los días, no de parte de los colectivos, sino de las pandillas. Se acostumbran a ver que las armas sólo sirven para las pandillas&#8221;. […]&#8220;Los colectivos –agrega– en ningún momento adiestran chamos en el uso de las armas, pero sí se les hace ver que es una herramienta, como un libro, tiene una razón de ser (&#8230;) que debe utilizarse con conciencia social en el momento histórico que lo amerite. Las armas tienen una tradición en la lucha y liberación de América Latina&#8221;. ¡Haber empezado por ahí!, digo yo.</p>
<p>Un AK-47 equiparable a un libro de Eduardo Galeano. Interesante idea. <em>Ça me fait penser…</em> ¡Ah!,  la BBC, altavoz de los imperialistas; siempre jodiendo, siempre tergiversando.<em> </em></p>
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<p>El Gran Circo Chávez  del Desarme Nacional</p>
<p>Ibsen Martínez</p>
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<p>1.-</p>
<p>La próxima vez que un asaltante apoye el cañón de su “Glock 17” en su sien ― me refiero a la suya, lector―, haga la prueba e intente desarmarlo ofreciéndole un juguete. En lugar del Blackberry,  regálele un peluche de la acreditada marca Ocho Teddy.</p>
<p>El asalto bien puede ocurrir mientras usted se halle atascado en el tráfico caraqueño, escuchando desconsoladamente la vista aérea del caos que rutinariamente desgrana el despabilado, amigable y siempre servicial Alejandro Cañizales desde “La Máquina”.</p>
<p>En ocasiones tan especiales es cuando tener un juguete en la guantera del carro puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. ¿Canje de armas por juguetes?  Exactamente eso es  lo que han propuesto, repetidas veces, Hugo Chávez y su <em>troupe</em> de excéntricos pacifistas― actores, deportistas, “onegeros”, antropólogos y sicólogos sociales―, agrupados muchos de ellos en la Comisión Presidencial para el Desarme.  Es una idea que quizá no merezca desecharse. Para examinarla, volvamos a ese instante en que el cañón de la Glock 17 golpea con apremio el vidrio de su carro.</p>
<p>Lo crucial es no perder la cabeza. Para ello es preciso que usted tome distancia y no juzgue lo que le está pasando como un asalto a mano armada, como una experiencia límite que le depara la violencia criminal latinoamericana. Considérelo, más bien, como un encuentro entre lo que los cientificos sociales llaman “los excluidos” y usted.</p>
<p>Un encuentro que  puede por igual ser muy fructífero para usted y el malandro, quise decir, el excluido: lo que se dice una  negociación “win-win”. Desde luego, de usted depende  que dicha negociación no se prolongue demasiado porque un excluido motorizado con una 9 mm en la mano  no es persona a quien convenga hacer perder el tiempo.</p>
<p>Así pues, desde el momento en que salga usted de su casa, déjese imbuir por un talante, digamos, <em>sociológico</em> ante lo que pueda ocurrirle “por estas calles”<em>;</em> oblíguese a <em>comprender</em> el escabroso y complejo fenómeno social que entraña la inseguridad en lugar de <em>condenarla</em> sin mayor análisis.</p>
<p>La constatación empírica de millares de casos en que el encuentro entre la exclusión y una persona decente  ha terminado con esta última tendida en la vía con once tiros en el cuerpo recomienda no clamar por su vida. Nada de “no me vayas a quebrar, pana, mira que soy padre de familia”. Tal actitud no suele conducir a nada. En realidad es una invitación  a que le peguen un tiro porque es muy alta la probabilidad de  que el excluido sea practicante de un culto necrofílico  afrocaribeño. Palo Mayombe, por ejemplo.</p>
<p>En vez de adoptar maquinalmente una lastimera actitud de temerosa sumisión, conviene más bien tener  presente que el excluido ― ese “actor armado”, como prefiere llamarlo la jerga políticamente correcta de las ONG ― es, con toda seguridad, y para todo fin práctico, un niño</p>
<p>Apele usted, pues,  a la inocencia infantil, al duendecillo lúdico que, a pesar de todos los sinsabores de la vida cerrícola, todavía puede advertirse en los ojos inyectados de sangre del asaltante. Muéstrele en todo momento las manos, no haga movimientos bruscos, hágale saber gestualmente que usted ha comprendido y está dispuesto a colaborar, que él no se irá con las manos vacías. Entonces, sólo entonces, tome el peluchito operado con baterías Duracell o cualquier otro colorido objeto de aspecto inequívocamente recreativo y, con entonación amistosa, dígale: “niñito,  te cambio tu hierro por este videojuego Pikmin 2 de plataforma Nintendo”.</p>
<p>Cuéntenos luego cómo le fue.</p>
<p>2.-</p>
<p>En cambio,  en el colectivo revolucionario La Piedrita, declaradamente dispuesto a matar por Chávez y su revolución, se ofrecen armas en lugar de juguetes; fusiles de asalto, para ser exactos.</p>
<p>Hace poco se hizo pública una foto que documenta un “acto cultural”del colectivo. La foto  muestra niños de corta edad empuñando fusiles de asalto contyra un fondo de consignas de inspiración guevarista. El escándalo consiguiente llevó a BBC Mundo a entrevistar a varios miembros del colectivo y uno de ellos, Gustavo Borges, descrito por el redactor de BBC como “comunicador  popular”, afirmó: “Los chamos nuestros están acostumbrados a este tipo de situaciones. Ven armas todos los días, no de parte de los colectivos, sino de las pandillas. Se acostumbran a ver que las armas sólo sirven para las pandillas&#8221;. […]&#8220;Los colectivos –agrega– en ningún momento adiestran chamos en el uso de las armas, pero sí se les hace ver que es una herramienta, como un libro, tiene una razón de ser (&#8230;) que debe utilizarse con conciencia social en el momento histórico que lo amerite. Las armas tienen una tradición en la lucha y liberación de América Latina&#8221;.</p>
<p>Un AK-47 equiparable a un libro. <em>Ça me fait penser…</em></p>
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		<title>Cómo Morimos, Cómo Matamos</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 11:01:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ibsen Martínez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Quién arma, en definitiva, a las letales pandillas que el año pasado  causaron la muerte  a 18.500 compatriotas? ¿No es cinismo ― aparte de una admisión de incompetencia― pretender  el desarme de un país prohibiendo juegos de video y organizando comisiones presidenciales que engordan el negocio de la publicidad oficial y el bolsillo de actores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/01/armas1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1585" title="armas1" src="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/01/armas1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>¿Quién arma, en definitiva, a las letales pandillas que el año pasado  causaron la muerte  a 18.500 compatriotas? ¿No es cinismo ― aparte de una admisión de incompetencia― pretender  el desarme de un país prohibiendo juegos de video y organizando comisiones presidenciales que engordan el negocio de la publicidad oficial y el bolsillo de actores de telenovela y asesores “onegueros”, amiguetes todos del régimen chavista?<span id="more-1584"></span></p>
<p>Comenzaremos citando cifras duras.</p>
<p>En 2011, el autorizado informe Global Burden of Armed Violence ( Carga de la Violencia Armada Global), publicado por la Declaración de Ginebra, calculó en más 526.000 las personas que cada año mueren  en el mundo a causa de heridas de arma de fuego.</p>
<p>Hay algo en el informe que contradice nuestra intuición: la mayoría de estos homicidios – 9 de cada 10 – ocurre lejos de conflictos armados convencionales. Son resultado, más bien, de situaciones creadas por el hampa común; esto es, son víctimas de la llamada violencia criminal.</p>
<p>El 42 por ciento de todos los homicidios por arma de fuego que ocurren en el mundo tienen lugar en América Latina. Considérese que en nuestro continente habita solamente el 10 por ciento de la población mundial.</p>
<p>A menudo, leemos las cifras de muertes por cada cien mil habitantes en algunos de nuestros países. Las registradas en nuestro país son, por astronómicas,  objeto de controversia entre el gobierno y los observatorios de violencia, acerca de sus causas. Centro América se reserva, junto con México, Colombia, Brasil y Venezuela el preocupante honor de tener las ratas de homicidios más elevadas de la región.</p>
<p>Otras cifras, quizá menos dramáticas y, por ello,  poco atendidas, dan cuenta del impacto que esa violencia y esas muertes tienen en las economías latinoamericanas. Según el ya citado Global Burden of Armed Violence, el costo de tan elevada tasa de homicidios representa el 14 por ciento del Producto Interno Bruto ( PIB) de todo el continente.</p>
<p>Desagregado, ese porcentaje arroja, por ejemplo, un 10 por ciento del PIB brasileño, el 10 por ciento del producto interno de El Salvador y el 25 por ciento del mismo índice para Colombia. Según muchos informes, la proliferación de huestes asesinas propiciada por los carteles  y el intenso tráfico ilegal de armas que ello trae consigo explican sobradamente los  efectos de la violencia criminal en la economía.</p>
<p>De este panorama emergen, llamativamente, algunas sorpresas, como la que el brillante periodista mexicano Salvador Camarena reseñaba hace poco en “Contando América” (<a href="file:///C:/Papeles%20de%20Ibsen/Prensa/Tal%20Cual%202010/http/blogs.elpais.com/contando-america">http//blogs.elpais.com/contando-america</a>), su muy recomendable blog que sobre América Latina  publica la edición online de El País de Madrid.</p>
<p>Examinando una presunta “mexicanización” de la narcoviolencia en países como Perú, Camarena glosa un artículo de Bret Stephens, aparecido en mayo pasado en el Wall Street Journal. Stephens llama la atención sobre una paradoja que ha dejado perplejos a los analistas económicos: durante los sangrientos años de la guerra contra el narco, y que en el quinto año del violento sexenio de Felipe Calderón ya arroja oficialmente más de 34.000 muertes, México, el país que muchos en EE.UU declararon hace tiempo ser un “estado fallido”, ha registrado un crecimiento económico del 5.5 por ciento, solamente  en los últimos tres años.</p>
<p>Resulta, pues, que en medio de una demencial y satánica violencia ordenada por los carteles para reducirlo y paralizarlo, el “estado fallido” mexicano vive un boom que se expresa, de nuevo, en sugestivos números: el peso mexicano se ha venido apreciando respectos al dólar, solamente  el año pasado, 23 millones de turistas visitaron México y el comercio con los EE.UU.  alcanzó un tope  histórico de casi 400 millardos de dólares.</p>
<p>En Ciudad Juárez, decana de la violencia en el continente, y donde más de 3000 personas fueron asesinadas el año pasado, la industria maquiladora ha añadido,  en el mismo lapso, más de 20.000 puestos de trabajo. El porcentaje de la población que en 2008 vivía bajo la línea  de la pobreza, declinó hasta un 47 por cierto desde el 63.7 por ciento de hace una década. Pero dejémosle las paradojas a los expertos que, al cabo, siempre encuentran una explicación a todo. Echemos un vistazo al fenómeno que acompaña todas estas muertes: el tráfico ilegal de armas.</p>
<p>Se estima que en el planeta hay un arma por cada diez personas. En más de 40 países se fabrican cada año ocho millones de armas. E gasto militar global alcanzó hace un año los 1.630 millardos de dólares. De nuevo, nuestro continente encabezó ese año la lista  de regiones que más incrementaron sus gastos militares: 63.300 millones de dólares. Los datos son del Instituto de Estudios sobre la Paz Mundial, de Estocolmo.</p>
<p>Cifras del gobierno calculan en 12 millones las armas que circulan ilegalmente en Venezuela. Buena parte de ellas surte a las bandas del llamado “microtráfico”, esto es, las bandas que en las barriadas del país se disputan ferozmente el control de los territorios. No es concebible que tal tráfico sea competencia de aficionados: es un hecho comprobado que el tráfico de armas ha sido, en todo tiempo y lugar, un subproducto del gasto militar.</p>
<p>Se calcula, al mismo tiempo, que más de 12.000 bandas armadas― léase bien: doce mil  ― actúan en Venezuela. Son las mismas que el año pasado causaron impunemente la muerte de 18.300 personas,  a razón de una por cada 27 minutos, según cifras del gobierno.</p>
<p>Por el lado de la demanda, las narcobandas de los barrios: por el de la oferta, el desbocado militar de un país cuyo ministro de la defensa ha sido señalado por la Secretaría del Tesoro estadounidense como compinche de la feroz narcoguerilla de las FARC.</p>
<p>¿Quién arma, en definitiva, a las letales pandillas que el año pasado  causaron la muerte  a 18.500 compatriotas? ¿No es cinismo ― aparte de una admisión de suma incompetencia― pretender  el desarme de un país prohibiendo juegos de video y organizando comisiones presidenciales que engordan el negocio de la publicidad oficial y el bolsillo de actores de telenovela y asesores “onegueros”, amiguetes todos del régimen?</p>
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		<title>¡VUELVE &#8220;COMO VAYA VINIENDO&#8221; ¡Repotenciado!</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 16:23:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ibsen Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[El espectáculo satírico-político más exitoso en 2011 vuelve en el año electoral. Teatro Trasnocho Jueves 12 F, 8:00 pm.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/01/Como-vaya-viniendo1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1581" title="Como vaya viniendo" src="http://ibsenmartinez.com/wp-content/uploads/2012/01/Como-vaya-viniendo1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><a href="http://www.trasnochocultural.com/teatrodetalle.php?id=62">El espectáculo satírico-político más exitoso en 2011 vuelve en el año electoral.</a></p>
<p><a href="http://www.trasnochocultural.com/teatrodetalle.php?id=62">Teatro Trasnocho Jueves 12 F, 8:00 </a>pm.</p>
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