El Tercer Acto de Hugo Chávez
Su grave enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos. Continuar leyendo »
Su grave enfermedad puede brindarle al paciente habanero la ocasión de salirse nuevamente con la suya al trocar una derrota segura en una nueva oportunidad para sus tiránicos propósitos. Continuar leyendo »
Esto escribió Juan Nuño en una de sus columnas del El Nacional, a mediados de los años ochenta.
No recuerdo a punto cierto “de qué iba” la columna; sólo sé que la frase se quedó conmigo hasta el sol de hoy, cuando lo más veraz que cruzó por mi cabeza tan pronto comencé a escribir este artículo fue ese aforismo nuñiano y como es muy cierto que las ideas vienen con el lenguaje, y no al revés, es nostalgia lo que asocio a la palabra “Nuño” y, sin más, me entrego a ella.
Pese a una vida literaria y pública escrutada al mínimo detalle por centenas de biógrafos, es curioso que haya sido tan poco lo que hasta hoy se sabía de Charles Dickens y las mujeres caídas de Urania. Continuar leyendo »
Pelota caribe, ese juego esquinado y garboso a la vez, tan del gusto de los peloteros cubanos, puertorros, quisqueyanos o venezolanos, jugado siempre sobre la cornisa de las reglas Continuar leyendo »
La campaña electoral del PSUV recuerda la Gerencia de Dramáticos de Venevisión en los tardíos años 70 y buena parte de los primeros 80: algo de talento criollo y demasiados ejecutivos cubanos. Continuar leyendo »
Lo suelto sin parar mientes en la corrección política: ¿porqué ve uno tanto chino en Los Palos Grandes? Se desplazan con soltura, sin las indecisiones propias del turista. Parecen ignorar con superior elegancia a los nativos y lo logran gracias a un reflejo que evita todo cruce de miradas con los aborígenes. Lo más llamativo, sin duda, es la alta densidad de orjos rasgados por hectárea. Continuar leyendo »
Algo ha cambiado en Venezuela, en estas últimas dos semanas.
Antes, con lo de la enfermedad de Chávez, la gente pensaba: aquí hay gato encerrado. Ahora el gato ha salido del saco o donde estuviera encerrado, y ahora está encaramado sobre la testa no coronada del enfermo. Continuar leyendo »